Biografia
de CARUSO THE MUSICAL
El tenor Enrico Caruso (nombre original) nació en Nápoles
(Italia) el 27 de febrero de 1873. Perteneciente a una familia
pobre, ocupaba el decimoctavo lugar en una familia de veinte hermanos
de los que sólo sobrevivieron tres.Debido a las penurias
económicas, Enrico no puede estudiar música y se
hubo de conformar con participar en el coro de la parroquia de
san Juan y san Pablo de su barrio. En 1888 tras la muerte de su
madre decidirá seguir los consejos paternos y abandonar
la música por el taller mecánico con el fin de poder
obtener dinero que aportar a la economía familiar. "...Yo
me había resignado a seguir mi trabajo como el aprendiz
de un mecánico. Después de su muerte,(hace referencia
a la madre) sin embargo, mi corazón estaba lleno de tristeza,
encima de mi pérdida irreparable, yo no encontraba ninguna
razón que justificase seguir sacrificándome por
la música”. Serán palabras de Caruso años
más tarde recordando estos lamentables hechos. Sin embargo,
su madrastra, al igual que hiciera anteriormente su madre, le
anima a continuar. Enrico sigue sus consejos y quiere volver a
retomar el canto, sin embargo, su padre, quien nunca vio con buenos
ojos esta afición, termina por darle un ultimátum,
con lo que Caruso ha de abandonar la casa paterna y buscarse la
vida por su cuenta. Siendo todavía menor, se dedicará
a cantar canciones populares napolitanas por cafés y tabernas
para obtener algún dinero, circunstancia que hace que el
público se fije en él, admire su manera de cantar
y empiece a llamarlo "Carusiello" y "el divo pequeño".
Es en estas circunstancias, en 1891, cuando conoce a Gugliemo
Vergine, afamado profesor de canto en Nápoles, quien se
ofrece a enseñarle a cambio de percibir el 25% de sus ganancias
durante los cinco primeros años que siguiesen a su debut
como artista. Enrico, que a la sazón cuenta con dieciocho
años, acepta sin prever las posibles consecuencias de su
decisión. Éstas con el tiempo serán nefastas
ya que Vergine le exigirá el pago de fuertes sumas de dinero
en concepto no de cinco años naturales, sino de 1825 días
de actuaciones.
A la edad de 21 años, coincidiendo con la
finalización de los estudios con Vergine, es llamado a
filas. Ha de abandonar Nápoles y dirigirse a Rieti, para
incorporarse al decimotercer batallón de artillería.
Allí es presentado por su comandante al barón Costa,
quien considera que Caruso pierde el tiempo en el regimiento cuando
debería de estar actuando. Por este motivo, se le dispensa
de cualquier obligación militar y es de nuevo enviado a
Nápoles. Años más tarde Caruso se referirá
a este hecho contando la siguiente anécdota: "Un día,
era Pascua, el batallón fue invitado a una cena, dada por
los oficiales a los soldados. El comandante Nagliotti presidió
la mesa. Después del postre, los soldados, al unísono,
exigieron que yo cantase el “Brindisi de Cavalleria Rusticana”.
Yo lo canté, fui aplaudido y se pidió que se repitiese.
Pero el comandante Nagliotti subió y reprendió a
todos por insistir que yo cantase de nuevo ya que de esta forma
daban a entender que no habían agradecido suficientemente
el primer canto, cuando solicitaban otro. Unos días después,
el comandante me llamó a su lado, me eximió de algunos
de mis trabajos, me presentó al barón y me sugirió
que debería de abandonar el ejercito mandando a mi hermano
en mi lugar.”
Nada más volver a su ciudad natal (1894) debuta
en la ópera con L´amico Francesco de Morelli en el
Teatro Nuovo de Nápoles. Tras esta aparición siguieron
otras en donde destacó en muchos y variados papeles. Su
primer gran éxito, sin embargo, no llegó hasta el
año 1898, en Milán, cuando representó el
papel de Loris en El sombrero, obra del italiano Umberto Giordano.
Muchos compromisos surgieron tras el éxito: San Petersburgo,
Montecarlo, Londres, Roma, y Lisboa. Debutando en 1900 en la Scala
de Milán con el papel principal de La Bohéme de
Puccini. Un año más tarde regresa a Nápoles
donde estrena en el teatro de san Carlos L'elisir d'amore de Donizetti,
obra muy criticada que tuvo una acogida negativa entre el público,
lo cual hizo que jurase no volver a actuar en su ciudad natal.
Juramento que mantuvo durante toda su vida.
El reconocimiento mundial llegó en la primavera
de 1902 después de sus actuaciones en Montecarlo con La
Bohème y en el Covent Garden de Londres con Rigoletto de
Verdi. La misma ópera que estrenaría meses después
en su debut americano en el Metropolitan Opera House de nueva
York la noche del 23 de Noviembre de 1903. Éste fue el
primero de sus diecisiete años ininterrumpidos que estuvo
estrenando en dicha ciudad, representando un total de 36 papeles
diferentes en 607 actuaciones. En su vida como artista representó
un total de 57 papeles diferentes en 832 actuaciones distintas,
lo que significa que más del 70% de su carrera la realizó
para el Metropolitam, de hecho su última aparición
para el gran público fue allí, el 24 de diciembre
de 1920 en el papel de Eléazar en La Juive de Aubert.
Caruso, a partir de 1903 se convertiría en uno de los más
famosos y mejor pagados tenores de su tiempo firmando contratos
millonarios. A su fama en el escenario se le suma el hecho de
ser uno de los primeros líricos en realizar grabaciones
con fonógrafo, lo que hizo que adquiriese fama mundial
y que su voz fuese escuchada y admirada en distintos lugares del
planeta llegando a grabar más de 200 piezas de su extenso
repertorio operístico además de diversas canciones.
Algunas de estas obras se han ido reeditando en nuevos formatos
y permanecen disponibles en nuestros días.
A esta fama fruto de su voz, se le suma una especial
relación de confianza que supo crear entre su publico y
él, se cuentan muchas e innumerables anécdotas al
respecto, como que prefería ir a pequeñas fondas
para evitar los grandes restaurantes donde al verlo llegar los
presentes estallaban en aplausos y él se paraba a conversar
con su público. Otra anécdota asegura que cierta
noche, en Bruselas, escuchó desde su camerino el descontento
de varias decenas de personas que no habían conseguido
entrada. Así, sin pensarlo demasiado, empezó a cantar
las principales piezas de la ópera para la gente que se
agrupaba en la calle. Si a esto le sumamos la calidad humana del
artista que sustentaba y ayudaba económicamente alrededor
de doscientas familias, se entiende que a consecuencia de todos
estos hechos, naciese la leyenda de Caruso, y sólo así
se puede explicar los alborotos callejeros que se producían
a su llegada a los teatros. En definitiva un fenómeno de
masas como más tarde se dará con otro tipo de ídolos
de la música pop.
En agosto de 1290 Caruso empezó a experimentar señales
tempranas de lo que sería una larga enfermedad. Se trataba
de una pleuritis que le producía grandes dolores en el
pecho. Esta circunstancia se mantuvo en secreto y Caruso continuó
con sus giras por toda América. La enfermedad, pese al
tratamiento de los médicos, siguió avanzando y así
el 8 de Diciembre del mismo año, Caruso en medio de una
representación en Brooklyn, empezó a sangrar por
la boca y terminó perdiendo el conocimiento poco antes
de terminar la representación que quiso finalizar a toda
costa. Aún así, pese al dolor y la sangre, previendo
un desenlace fatal, no quiere retirarse sin cantar de nuevo en
el Metropolitam como despedida de su público. De esta manera
realizará su última actuación la víspera
de la Navidad de 1920. Tras esta actuación decidirá
regresar a su ciudad natal.
Ya en Nápoles la enfermedad sigue agravándose
hasta tal punto que la infección termina por alcanzar un
riñón. Los médicos deciden extirparlo por
lo que ha de ir a Roma para la intervención. El viaje comenzará
el primer día de Agosto, pero en el camino sufre una fuerte
recaída, muriendo poco después. |